Mi corazón late, pareciera que quisiera reventar de mi pecho, esta pared esta tan helada y húmeda que pareciera que no la separara de la piel de mi espalda, es mas, siento que cargo con un pesado y gigantesco témpano de hielo, pero debo esperar, ser paciente, solo unos minutos mas harán que acabe todo esto, unos minutos harán que mi venganza acabe.
Por fin, llega ese Mercedes negro que tanto esperaba, ese mismo auto que alguna vez entro a mi casa y arrebato todo lo que mas quería, todo eso que puede traer el amor y conjunto la felicidad, eso que llamas “familia”. Pero maldito Kramer, irrumpiste violentamente en ese pequeño espacio tiempo y ahora todo eso me llena de odio y furia por llevarte mi mas bellos recuerdos, solo por que te pise lo talones, solo por que tenia lo suficiente para hacerte caer y podrirte en la peor de las cárceles.
Ya la Justicia no me interesa, por que ya no se aplica en mi, hace tres años que renegué esa placa policíaca y todo lo que ella traía, todo lo que reniego gracias a ti, todo lo que he sufrido para llegar a este punto, este donde nuevamente yo te cazo y tu no tendrás mas remedio que morir ante una vale que tiene tu nombre, pero existe un sin fin de ellas con mi sangre para que te pudras con ellas.
Para el Mercedes y yo me pongo ansioso para ejecutar mi plan, para como todos lo miércoles al frente de la entrada trasera a tu club, apaga las luces y se baja del asiento del conductor el mismo Jhonny Cicatrices, el mismo que dio el tiro de gracia a mi mujer, después de 30 agonizantes y dolorosos minutos de dolor, mientras veía como mataban a mi hijo a punta de batazos a los pies de la escalera lo que llame mi propio cementerio. Por la puerta del acompañante sale el Italiano Fabricio, ese maldito que espero que mi mujer corriera de Jhonny para darle un golpe con el bate en la cabeza que la aturdiera y sin mayor remordimiento fracturar la piernas de ella para que viera el horror que continuaría después
El italiano que abre la puerta de Mercedes y sales con tu aire de Intocable, si supiera que en un minuto un millón de balas correrán a buscar tus entrañas y si corre la suerte provocarán la más dolorosas de las muertes, si no, morirás rápidamente, pero al final no respiraras mas.
Primer punto a derribar, el Mercedes, es una fortaleza blindada, Kramer no sabe, pero hace unos minutos mate al portero de la puerta trasera y fui yo el que confirmo que estaba todo listo cuando llamo telefónicamente a este, además, cerré por dentro esta puerta, no podrá entrar.
Jhonny toca la puerta, pero nada sucede, toca nuevamente pero más fuerte, aun así nada pasa, a lo que Jhonny llama:
– Rata inmunda! abre de un maldita vez si no te volaré lo sesos!!!-.
Tomo la onda de mi hijo, esas misma que tenía en sus manos cuando vi el cuerpo tendido con su cráneo masacrado sobre la alfombra de mi casa, la imagen están clara que aun puedo recordar el perfume de mi mujer mezclada con la sangre. Esa onda el uso a escondidas desde un armario contra el mismo italiano para que no mataran a mi mujer, fue cuando te ensuciaste las manos maldito Kramer y lo sacaste del armario violentamente desde un brazo.
- El hijo del detective jugando a Héroe- Dijo el Kramer.
- Parece que es de familia intentar joderte Fabricio- Riéndose el Jhonny.
- Cállate que este lo mato de una- Fabricio levanto el bate para enviarlo a su cabeza-.
- Para!!!- Grita Kramer – que la perra esclava sufra para que vea lo que le pasara al desgraciado de su marido, empieza lentamente con el niño, primero las costillas, que respire sangre, y así sube lentamente hasta que hagas puré su cabeza. Mientras tanto Jhonny, te doy un regalo, aquí tienes esposas, átala a la escalera y disfruta cuanto quieras con ella, pero que mire como sufre el niño-
Nunca estuve ahí, pero cuando los vi. destrozados, casi irreconocibles supe que fuiste tu y partí directamente a ti, iluso creí que te entregarías y terminaría todo aquí, no contaba con que Fabricio, Jhonny y el resto de tus secuaces no pensaría lo mismo y me regalaron una paliza descomunal, antes que me tiraras al río, me contaste como fue que hiciste sufrir a mi familia “todo se paga con sangre renacuajo, espero que le envíes mis saludos a tu maldita familia en el infierno, que disfruten su estadía como nosotros disfrutamos de ustedes-. Para suerte mía sobreviví después de dos días de estar botado en las orillas del río, a kilómetros de la ciudad, para suerte mía y condena de ellos.
Paso un año que pudiera volver a caminar, un año condenado a un hospital, aun hay muestra de las cicatrices que se confunden entre las que me dejo tu golpiza y la seria de operaciones que me realizaron. Otro año me tomo volver a tener las fuerzas y destrezas para realizar este plan y finalmente un ultimo año me tomo saber exactamente tus pasos para realizar este trabajo. Mi error fue confiar en que te entregarías la justicia, pero el tuyo fue darme muerto, ahora todo se funde en un maldito minuto.
Tomo la honda y apunto al interior con la granda que llevo adentro, podría haber sido más sofisticado con una bazooka como las de rambo, pero esta muerte debe tener un toque personal. Suelto el elástico y sale disparado el proyectil, entre justo por la puerta por donde se bajo el Kramer, este se da vuelta y como el arma cae en su asiento, baja al piso y se esconde en el asiento del conductor, alcanza exclamar un “mierda!!!” cuando un gigantesco Boom hace que los tres personajes vuelen por los aires.
Bajo de mi puesto y el más cercano que me queda es el Jhonny, en cuál queda clavado en una pared con una esquirla de metal del auto.
- Sabes, creí que iba a ser mas divertido contigo, pero como eres un marica no me sorprende-
- Vas a morir mal…- Bang!!!... cállate, ya me dijiste eso y te resulto, quédate con esa bala en tu cabeza de recuerdo.
Busco entre los escombros y Fabricio solloza al lado de los basureros:
- la basura en su logar- digo yo, saco de mi espalda con toda tranquilidad lo que traía envuelto, el bate de Béisbol que desecho junto conmigo al río, el mismo con que mato a mi hijo- es hora de una cirugía facial chico- y mando el primer golpe, dejando una marca de sangre en una de las paredes del basurero, continuo hasta que su cara se confunde con el barro rojo que se ha creado con su propia sangre y la tierra.
Me levanto y busco a la presa mayor, el placer siempre se debe dejar hasta el final, hasta que lo veo, se arrastra sobre sus sangrentadas manos, ya que sus piernas fueron prácticamente mutiladas, intenta escapar del callejón, aun me quedan minutos para que aparezca el ejercito de malditos que proteja a esta sanguijuela.
- Kramer!!!- grito con todas mis fuerzas - no querrás dejarme cuando la fiesta recién comienza, eres el invitado de honor – con dificultad te das vuelta y me miras.
- Tu!!!! – cara demuestra que no lo quieres creer –El detective, tu estas… muerto!!!... yo mismo te tire al río, fui yo el que te enterró la navaja en tu pierna para que murieras desangrado-
- ¿ A esta navaja te refieres?- sacándola de mi bolsillo – No te preocupes, vengo a agradecerte el darme la muerte, hacerme sufrir, mostrarme los placeres del dolor – saltando encima de ti y enterrándola en tu barriga, saltando la sangre en mi cuerpo – que se siente saber que existe la sangre en ti y no poder evitar que se vaya – moviendo ahora el cuchillo y subiendo a su esófago, comienza a salir sus entrañas – no creerás que me enoje, es solo para ver tu reacción ante estos placeres-.
Suenan las sirenas de fondo y se escuchan gente correr al pasillo. Mi deleite dura poco, pero satisfactorio, ya casi Kramer no puede mantenerse del dolor, entonces, saco mi arma, la misma con la que alguna vez lo fui a arrestar y se la pongo en la cabeza “saluda a tus amigos en las llamas del infierno” le digo, y disparo.
Veo las primeras sobras de los hombres del Kramer que entran al callejón, mientras merodeaba los movimientos del ya difunto jefe conté a 40 de sus sirvientes en el Club, no soy perro para tantos huesos, tal vez en otra vida podría enfrentarlos y con el mínimo de suerte que me hubiera llegado, haberles ganado, pero creo que en esta no se puede, ya lo hice todo por lo que se me dio esta extensión en este mundo, por lo que tomo el arma, pongo el canon en mi cabeza y disparo